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Atormentada
Entregada a los exquisitos trámites de mi soledad
Descubrí en un sitio tan frío, como un messenger
Una pluma cálida, con una curva de dolor.
Era una joven que le ponía barniz a cada frase
Con una audacia vestida de modales
Causaba un vago cosquilleo
creaba espejismos
y los agitaba con el filo de una navaja
La densidad remota de mis párpados
Me invitaban al terreno de Morfeo
Pero la agonía en sus palabras
Pintaron un mural que se iba disolviendo
En medida que el torrente de sus expresiones
Articulaban sus estrellas absorbidas
Con lentitud maciza
Tenía una forma tan insegura
Que desafiaba el color de la tierra
El aire frío, y hasta su manera de caminar
Pronto surgieron las intimidades
Que no quieren apagarse al olvido
No había caridad para su memoria
Ofrecida a la melancolía de la expresión
Quise disfrazar su gesto torturado
Con ideas jocosas,
apagando esa especie de latido apocalíptico
Entonces brotaron las flores
Las fragancias untuosas
Líquidos aromáticos
Dentro de ese manantial de almas
Diferenciándose de los demás espíritus
Y el puño cerrado, se abrió
Y por fin vivió su guerra, pero de lejos
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